A PROPÓSITO DE SAN VALETIN Y EL DÍA DEL AMOR Y LA AMISTAD.
LA SOLIDARIDAD DEL CUBANO NO TIENE LIMITES!!!!
Y al contemplar el rostro amado, las imágenes mudas repitieron todo el difícil proceso vivido, desde que dos meses antes en su país, República Dominicana, le diagnosticaron un Cáncer de Próstata, que por sus características y agresividad el pronóstico esperado, era desalentador.
El cáncer fue extirpado unos días atrás, pero sus venenosas raíces habían invadido la cápsula de la glándula prostática y el peligro seguía latente............. Pero aunque era precaria su situación de salud, un problemita lo asediaba y necesitaba darle solución lo más rápido posible, pero necesitaba que su esposa, que prácticamente no se había movido de la habitación durante su relativamente larga hospitalización, se ausentara algunas horas para dar solución al problema que le mortificaba.
Revisaron rápidamente las tareas asignadas a cada uno e iniciaron las primeras actividades, siguiendo el orden lógico del plan.
La “marina”, tenía que ejecutar la actividad primaria, sin la cual era imposible llegar a feliz término:
El paciente jugó su papel y para convencerla le pidió que le comprara algunos libros en venta por el Paseo del Prado, y que además era sábado y el día lucía espléndido, fresco y él se sentía con ánimo suficiente para quedarse solo. Hecho.
La cocinera y el Ayudante de Cocina, fueron piezas claves para completar el resto de los preparativos, tanto a lo interno del establecimiento, como salir al mercado cubano, donde las dificultades de adquirir servicios, era tan difícil, mas para los nacionales cubanos, que tienen que justificar las monedas en divisas extranjeras, única forma de comprar algunos insumos imprescindibles para nuestro plan.
A pesar de todas las dificultades alrededor de las 2 p.m. todo estaba consumado y el grupo intranquilo esperaba el regreso de la esposa del enfermo.
9 a.m. Regresemos a la sala del paciente. Tan pronto su compañera salió al paseo con la Sra. de la Marina Mercante, el enfermo entró en una actividad febril, tomó la bolsa que contenía la sangre y la orina y que salía de su vejiga urinaria a través de una sonda fija de Foley, la pasó por una banda especial que tenía su pantalón pijama y desconectó la solución parenteral unida a su cuerpo por un “cangrejito” (cánula de disección) fijo a la cara lateral del cuello y se unió al resto del grupo reunido en la cocina.
5 p.m. En la habitación el enfermo yace en la cama de blancas sábanas y parece dormir plácidamente. El silencio es total, solo se escucha el siseo de la brisa del mar que penetra entre los cristales semiabiertos de los grandes ventanales. A esa hora del sábado el malecón de la Habana se llena de turistas, degustando un rico pollo picadito que preparan en pequeños tarantines colocados en los espacios muertos entre el malecón y el mar.
Otros grupos forman excursiones para bordear las costas de la bahía, subir al cerro hasta la
Desde su cama el enfermo siente nostalgia por el mar azul y cálido de su país y una lágrima solitaria surca su rostro y rápida se pierde en las comisuras de sus labios. Apenas tiene tiempo de secarse la furtiva lágrima cuando entra su compañera de toda la vida. Pasa el umbral de la puerta y su sorpresa no tiene límites y sus lágrimas a torrentes son cerradas con esta feliz expresión ¡¡Tú me vas a matar!!
Los compañeros aliados cargados de globos a colores, vino, flores y un pequeño pudín (que al final preparó la cocinera), recordaban a su esposa que el día 20 era su cumpleaños y que su compañero, por encima de todas las adversidades se lo celebraba como todos los años. Ni el cáncer ni el peligro de morir podían romper ese momentito de felicidad en que el año por año él le reiteraba su amor eterno.


